
Lo único, aunque suene duro decirlo, que jamás me ha dejado, es la literatura.
Desde que tengo conciencia siempre he sido una lectora sin final, aprendí a leer antes de entrar en el colegio, por pura curiosidad iba preguntando a mi madre que era lo que decían esos carteles que me encontraba por la calle, y así, sucedió, se hizo el milagro...
No soy literata, o no al menos reconocida, pero dicen por ahí, que para ser poeta hay que creer que se es, y por eso yo me siento literata.
Y no me importa que peque de friki...
Al fin y al cabo, los libros, gracias a los cuales he sido todo aquello que he soñado serr, o viajado a lugares remotos a los que nunca podré viajar...
han sido desde siempre mis fieles compañeros...
Me han traicinado, sí, mucho, pero... ellos siempre han estado a mi lado para consolarme, para secar mis lágrimas, para aferrarse a mi mano helada, para hacer de un café lluvioso en plena madrugada, una delicia de Dioses...
Merchita